En el panorama actual de las redes sociales, una tendencia ha tomado fuerza entre los profesionales, quienes comparten sus experiencias sobre el desarrollo de sus carreras universitarias y cómo sus aspiraciones de convertirse en abogados, ingenieros, médicos o arquitectos exitosos se han visto truncadas. Todo debido a la cruda realidad con la que se han topado.
En México, la realidad es evidente: contar con un título profesional no garantiza automáticamente el éxito económico ni la estabilidad para acceder a una vivienda digna, transporte privado o incluso una alimentación básica para sustentar a una familia. Los ingresos económicos a los que un profesional puede aspirar en nuestro país no son suficientes para planificar a largo plazo, y muchas veces apenas alcanzan para sobrevivir mes a mes.
